martes, 28 de abril de 2009

The Beatles - With The Beatles (1963)

"With The Beatles", segundo álbum del cuarteto de Liverpool, se publicó exactamente ocho meses después de su debut discográfico en formato de larga duración. Durante ese periodo de tiempo ocurrieron muchas cosas que se podrían resumir en un fenómeno musical y social que arrasó Gran Bretaña y parte de Europa: la "beatlemanía".

Los jóvenes británicos se volvieron locos con los Beatles. Su primer álbum y su single "She loves you" se convirtieron en la banda sonora de toda una generación. Pero ¿qué tenían los Beatles para conquistar de forma tan rápida a toda una generación? Pues principalmente dos cosas: una, que hacían una música de alta calidad y mucho gancho y, dos, que en todas sus apariciones públicas en los escenarios, televisión y ruedas de prensa eran tan simpáticos como ingeniosos. Al principio conquistaron a la juventud pero, a pesar de las primeras reticencias, los adultos , que los veían como unos melenudos que daban gritos y no podían ser una buena influencia para sus hijos, finalmente terminaron viéndolos como chicos simpáticos y muy graciosos, conquistados por el sentido del humor y el carisma de Lennon, McCartney, Harrison y Starr.

"With The Beatles" se compuso y grabó a toda velocidad y en medio de una actividad frenética. Había que explotar el primer éxito y no se podía perder el tiempo. Nada más publicar "Please, please me", realizan una amplia gira por Gran Bretaña. La prensa los reclama y el público quiere verlos a toda costa. Además, Lennon y McCartney escriben una veintena de canciones para otros artistas, entre ellas "I wanna be your man" que prestaron a los Rolling Stones, lo que les permitió conseguir su primer número 1.

Poco antes de la publicación de este segundo álbum, los Beatles actúan en el London Palladium, símbolo de la consagración de su éxito, lo que les lleva a actuar un mes después en el Royal Command Performance ante la casa real británica.

Esta actividad frenética hizo que sólo ocho de las catorce canciones que componen el álbum sean composiciones de los Beatles. La calidad, sin embargo, no se resiente en absoluto y "With The Beatles" es tan bueno como su predecesor. Llama la atención la primera y excelente composición de George Harrison para el cuarteto, "Don’t bother me". También se incluyen una versión propia de "I wanna be your man" (si no recuerdo mal, la primera canción de los Beatles cantada por Ringo Starr) y la hiperfamosa "All my loving" de Paul McCartney.

Por lo demás, la frescura y el gancho siguen presentes y los arreglos se hacen algo más elaborados al incluir algunos pianos y voces dobladas.

A finales de año, los Beatles realizaron una pequeña pero exitosa gira por el norte de Europa y publicaron un nuevo éxito en formato de single "I want to hold your hand", tema que fue lanzado expresamente con la intención de conseguir su siguiente propósito: conquistar Estados Unidos. Dicho y hecho, en enero de 1964 el tema lidera las listas de éxito estadounidenses y un mes después los Beatles realizan su primera y triunfal gira por los USA.

Datos:

"With The Beatles" se publicó el 22 de noviembre de 1963 y permaneció en el nº 1 de las listas británicas 21 semanas, más otras 10 en el nº 2.

Anécdotas:

- Paul McCartney escribió la letra de "All my loving" mientras se afeitaba.

- "Hold me tight" se grabó en las sesiones del primer álbum pero finalmente fue incluida en el segundo.

- "Till there was you" es un tema completamente acústico, salvo el bajo de Paul McCartney.

- Justo antes de subir al escenario del Royal Command Performance, los Beatles fueron aleccionados para hacer desde el escenario la consabida reverencia a la reina de Inglaterra. Al principio, Lennon se negó a hacerlo pero a cambio de ceder dijo al público asistente: "Los ocupantes de las localizaciones más baratas tengan la bondad de aplaudir… los demás pueden hacer sonar sus alhajas."

- La mayoría de los temas de "With the Beatles2 más algunos otros se incluyeron en "Meet the Beatles", primer disco del grupo editado en el mercado estadounidense.

- En mitad del estallido de la "beatlemanía" en Gran Bretaña, Lennon tuvo a su primer hijo, dato que intentó ocultarse a la prensa (así como su condición de casado) a fin de no decepcionar a sus fans.

- Si la música de los primeros álbumes de los Beatles era considerada como "beat", en España se habló de "música ye-yé" debido al estrebillo de "She loves you, yeah, yeah, yeah...".

Pequeño homenaje a Javier Ortiz

jueves, 23 de abril de 2009

The Beatles - Please, please me (1963)

Lo prometido es deuda y aquí comienzo con el repaso a la discografía de los Beatles. Para no morirme del asco me centraré solamente en los álbumes publicados en su país natal. En Estados Unidos, por ejemplo, sus primeros discos fueron diferentes a los de Reino Unido, algo habitual en muchos grupos de aquella época. Ahí va el primero.

Cuando grabaron su primer álbum, los Beatles ya llevaban una larga trayectoria de conciertos. El primer encuentro entre Lennon y McCartney se produjo en 1957. El grupo que formaron tuvo varios nombres y para cuando surgió el definitivo "The Beatles" (idea de Lennon que mezcla las palabras "beetles" -escarabajos- y "beat") ya habían pasado cerca de tres años. En aquel momento ya estaba George Harrison en la banda pero aún no Ringo Starr. De hecho, el batería ya había tocado temporalmente con ellos y llevaban tiempo queriendo meterle en el grupo ya que consideraban a Ringo como el mejor batería de Liverpool.

En agosto de 1960 comenzó su famosa estancia en Alemania, donde consiguieron un contrato que les permitía tocar durante horas y horas en tugurios de los bajos fondos. Dormían donde podían, pasaron frío y aprendieron mucho, tanto a la hora de tocar en directo como de la vida en general. Y, sobre todo, se hicieron grandes amigos. Lennon tenía 20 años y McCartney 19. George Harrison ni siquiera había cumplido los 18, por lo que fue expulsado del local donde solían tocar, el Indra Club, un local donde uno se podía encontrar números de “strip tease” y peleas entre los borrachos de la zona.

A su vuelta a Inglaterra, consiguen su primer contrato discográfico. En Liverpool ya eran muy populares debido a la infinidad de conciertos que habían dado en The Cavern, una sala más bien cutre en la que el grupo consiguió la atención de la juventud de la época.

Los Beatles en The Cavern, cuando el batería era Pete Best

EMI, la compañía que los contrató, les asignó a George Martin como productor. Desde entonces, siempre se le ha conocido como el quinto Beatle, con permiso del representante de la banda, Brian Epstein, auténtico artífice del éxito del grupo en los aspectos no musicales.

"Please, please me" se grabó el 11 de febrero de 1963 durante 11 horas seguidas. Previamente se habían publicado los dos primeros singles del grupo. El éxito fue inmediato, al menos en Gran Bretaña. El álbum contiene 14 temas, de los cuales 6 son versiones de clásicos del rock and roll. El resto son composiciones firmadas por "Lennon-McCartney", acreditación que pactaron a pesar de que muchos de los temas de los Beatles fueron compuestos por cada uno de ellos en solitario. "Please, please me" viene a ser una plasmación, al parecer bastante fidedigna, de lo que los Beatles hacían en The Cavern en aquella época, es decir, rock and roll desenfrenado con toques de pop y alguna balada que encandilara a las chicas.

Personalmente, las cancines que más me gustan del disco son la que le da título (primer número 1 del grupo en formato "single") y "There's a place", una canción escrita por Lennon sobre el aislamiento, un tema muy poco frecuente en la música joven de la época que se basaba, casi exclusivamente, en canciones de amor. Las canciones de los Beatles también eran de amor, pero tenían una frescura y un descaro que las hacía superiores a las de los demás. Y sobre todo, tenían buenas melodías.

En el disco se incluyeron el primer single del grupo, la famosa "Love me do". Recordemos que en aquella época tenían más importancia los discos sencillos que los álbumes, considerados como meras colecciones de canciones que no tenían suficiente gancho para sonar en las emisoras de radio.

Al margen del valor histórico que posee por ser el primer álbum de los Beatles, para mí "Please, please me" es un muy buen disco. Contiene canciones de calidad y tiene la frescura de los primeros tiempos del grupo. Hay que tratar de ponerse en la época en que se hizo para valorar sus muchas cualidades. Quizá lo que más me llama la atención son las estupendas melodías y las armonías vocales que, sin ser prodigiosas, resultan de lo más efectivas.

Datos:

Se publicó el 22 de marzo de 1963 y permaneció en el número uno de las listas británicas la friolera de 30 semanas.

Anécdotas:

- "Love me do", escrita principalmente por Paul McCartney, fue grabada al menos tres veces por tres baterías diferentes. La primera con Pete Best (el batería al que sustituyó Ringo Starr) durante la audición que el grupo hizo para EMI en junio de 1962. La segunda en septiembre con Ringo Starr y la tercera el 11 de enero de 1963 con Andy White, ya que George Martin no aprobó la ejecución de Ringo Starr, que tuvo que limitarse a tocar la pandereta.

- "Twist and shout", el tema que cierra el álbum, se convirtió en una de las canciones más populares de los Beatles a pesar de no ser suya. Lo cierto es que su versión es la más popular. Fue la última en grabarse, lo que significa que Lennon llevaba todo el día cantando y tenía la voz tocada. Esto se aprecia en la grabación final, que fue la primera de las dos tomas que se grabaron. Los berridos de Lennon al cantarla eran tan tremendos que solía ser elegida como cierre de sus conciertos, ya que al cantarla, Lennon solía terminar afónico.


miércoles, 22 de abril de 2009

¿Por qué se separaron los Beatles?

Los Beatles a finales de los 60. Nada de sonrisas.

Últimamente he caído en las garras de la "beatlemanía". Me he tragado completa "Anthology", una serie de ocho episodios de algo más de una hora cada uno que se estrenó a mediados de los 90 en la que se narra de forma detallada y amena la historia de los Beatles, con entrevistas a sus integrantes, imágenes de archivo, actuaciones de televisión, escenas de sus películas y conciertos... Un trabajo muy completo.

Dos cosas me han llamado la atención:

- La sinceridad con la que Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr hablan de temas escabrosos como el consumo de drogas, las discusiones, los enfrentamientos, la disolución del grupo...

- Definitivamente, y por mucho que la idea esté muy extendida, "la culpa de todo no la tuvo Yoko Ono". Tuvo que ver, pero no fue determinante. La disolución del grupo de pop y rock más venerado del siglo XX comenzó casi tres años antes de su anuncio oficial y arranca con la muerte de su representante Brian Epstein en agosto de 1967. Sin él, el cuarteto se vio perdido, incapaz de llevar sus finanzas y la compleja organización que rodeaba la carrera del grupo.

Un año antes, los Beatles habían decidido dejar de actuar en directo. Sentían que el público iba a los conciertos a verlos pero no a escucharlos. Los gritos ensordecedores y la creciente complejidad de las armonías vocales en su música, hizo que el grupo tocara y cantara cada vez peor en sus conciertos así que decidieron concentrarse en su trabajo en el estudio de grabación y, de paso, librarse de las giras maratonianas que empezaron siendo divertidas y terminaron aburriéndoles.

Ringo Starr al borde de un ataque de nervios.

Tras la muerte de Epstein se producen dos fenómenos casi paralelos en el tiempo: John Lennon comienza su relación con Yoko Ono y Paul McCartney emprende su lento pero constante intento por hacerse con las riendas del grupo.

George Harrison con cara de pocos amigos.

Ono absorbió a Lennon, que quedó completamente fascinado con ella (algunos consideran que de alguna forma Lennon encontró en Ono a la sustituta perfecta de su añorada madre, muerta trágicamente en un accidente cuando él era un adolescente). Decidieron no separarse el uno del otro, lo que implicaba la presencia constante de la japonesa en todas las reuniones de los Beatles, incluyendo los ensayos y las sesiones de grabación. Primer error.

Por otro lado, Paul McCartney tomó las primeras iniciativas tras la muerte de Epstein, como la filmación de "Magical Mystery Tour" o la decisión de filmar las sesiones de "Let it be". Además, se enfrentó al resto de sus compañeros a la hora de decidir quién debía llevar los negocios de la banda. El tío listo pretendía que se encargara del asunto su suegro, a lo que se negaron Lennon, Harrison y Starr.

John Lennon y su sombra permanente.

Esto poco a poco fue creando un cisma entre McCartney y el resto de la banda. Pero es que, además, habían empezado a trabajar en proyectos en solitario. McCartney con la banda sonora de "The family way" y Lennon y Harrison con su álbumes experimentales. Para colmo, a medida que Lennon se iba mostrando más desinteresado por todos los asuntos que tuvieran que ver con los Beatles, Harrison se empezaba a hartar del poco caso que se hacía a sus composiciones, casi siempre relegadas o directamente no incluídas en los discos del cuarteto. Harrison había crecido muchísimo como compositor y quería que su música tuviera más presencia en los álbumes del grupo. El choque de egos en 1968 y 1969 ya era evidente.

Las sesiones de grabación de "Let it be", que comenzaron en enero de 1969, fueron la puntilla definitiva. Incluso antes, Ringo Starr ya había anunciado su marcha del grupo. Consideraba que no se le valoraba y que si alguien sobraba en el grupo era él. Todos le convencieron para seguir. En "Let it be", una agria discusión entre Harrison y McCartney (definitivamente autoproclamado líder indiscutible de la banda) provocó el abandono del primero. Curiosamente, esta discusión quedó impúdicamente filmada en la película "Let it be". Tres días después, el guitarrista decidió volver al estudio.

Mientras tanto, Lennon ya pasaba de todo. Andaba por ahí más pendiente de la omnipresente Yoko Ono que de trabajar con el grupo. De vez en cuando aportaba alguna maravilla como "Across the universe" pero su cabeza estaba en otro sitio.

Paul McCartney encantado de conocerse.

Aunque la disolución oficial de los Beatles se produjo en abril de 1970, lo cierto que es que en realidad se el grupo se separó varios meses antes, en concreto el 13 de septiembre de 1969, cuando Lennon anunció a McCartney que dejaba el grupo. Al parecer, McCartney (que fue el que más hizo por la supervivencia del grupo) hizo como que no había oído nada pero ante la insistencia de Lennon, le pidió que esperara unos meses para hacerlo público. Finalmente, fue McCartney el que dió la noticia en una rueda de prensa siete meses después.

Que digo yo que para no alargar mucho esto, poco a poco iré haciendo un breve comentario sobre cada uno de los discos de los Beatles y de paso hablo más de música que de chascarrillos. Próximamente en su pantalla amiga.

jueves, 2 de abril de 2009

Los diseños de Saul Bass

Saul Bass (1920-1996) es probablemente el diseñador de créditos más famoso de todos los tiempos. Sus originales creaciones (no sólo en este campo, sino también en el cartelismo cinematográfico) le convirtieron en un nombre admirado y prestigioso.

Estos son algunos de sus trabajos más destacados en el campo de los títulos de créditos en películas muy importantes:

El hombre del brazo de oro (The Man With the Golden Arm, 1955 - Otto Preminger)


Vertigo (Vertigo, 1958 - Alfred Hitchcock)


El factor humano (The Human Factor, 1980 - Otto Preminger)


El cabo del miedo (Cape fear, 1991 - Martin Scorsese)


Con la muerte en los talones (North by northwest, 1959 - Alfred Hitchcock)


Psicosis (Psycho, 1960 - Alfred Hitchcock)


Éxodo (Exodus, 1960 - Otto Preminger)


La cuadrilla de los once (Ocean's eleven, 1960 - Lewis Milestone)


Anatomía de un asesinato (Anatomy of a Murder, 1959 - Otto Preminger)


Espartaco (Espartacus, 1960 - Stanley Kubrick)

viernes, 27 de marzo de 2009

Hitchcock para principiantes: 7 obras maestras que no debes perderte

Hitchcock es una buena forma para empezar a adentrarse en el cine clásico. Su cine es fácil de ver, accesible a cualquier tipo de público y, sobre todo, buenísimo.

La filmografía de Alfred Hitchcock es extensísima y abarca los años que van desde 1925 a 1976. Esta larga carrera se puede dividir en varias etapas. La primera, la etapa muda, llegaría hasta 1929. Durante los 10 años siguientes siguió trabajando en Inglaterra hasta que su éxito y prestigió le permitieron dar el salto a Hollywood, donde trabajó hasta el fin de su carrera a excepción de una única película, la magnífica “Frenesí” (1972) que rodó en Londres con nacionalidad británica.

Durante esos años se convirtió en el cineasta más popular de su generación, construyendo una carrera llena de éxitos tanto de público como de crítica realizando varias obras maestras, películas esenciales en la historia del cine. Cada cual tendrá sus preferidas y yo aquí recomiendo las mías para los que quieran introducirse en el mundo de Hitchcock:

La sombra de una duda (Shadow of a Doubt, 1943)

Es la sexta película que rodó en Estados Unidos y, según sus propias palabras, su preferida. La historia trascurre en Santa Rosa, un pueblecito de California en el que una jovencita espera ansiosa la visita de su encantador tío, un hombre seductor, elegante, misterioso… y asesino. Todo en la película es brillante, desde las interpretaciones (inquietante Joseph Cotten) hasta el creciente suspense que llega a su cota máxima en la escena final del tren (transporte muy frecuente en el cine de Hitchcock).

Encadenados (Notorious, 1946)

Paradigma del cine de espías en versión hitchcockniana protagonizada por dos de sus intérpretes preferidos: Cary Grant, en el papel de un agente de Inteligencia estadounidense, e Ingrid Bergman, la hija de un espía nazi condenado que a fin de lavar su imagen y enamorada del agente, accede a desenmascarar a Alexander Sebatian, cerebro del espionaje nazi. Se trata de una película sencillamente perfecta. Cada escena, cada diálogo, cada mirada y cada plano están repletos de tensión, inteligencia y maestría. Una película imprescindible.

La ventana indiscreta (Rear window, 1954)

Una de las películas más famosas de Hitchcock y toda una demostración de talento y dominio del lenguaje cinematográfico. No hay más que ver el arranque de la película, un travelling a través de una serie de objetos en el que, sin una sola palabra, se nos cuenta perfectamente las razones por las que el protagonista de la historia (un extraordinario James Stewart que interpreta a un fotógrafo que ha sufrido un accidente), se encuentra postrado en su apartamento con una pierna rota. El aburrimiento en un caluroso verano le llevará a espiar las ventanas de su vecindario hasta que cree haber descubierto un asesinato que está dispuesto a demostrar. Una de las películas más apasionantes de Alfred Hitchcock y su segunda colaboración con la bella y gélida Grace Kelly.

De entre los muertos (Vertigo, 1958)

Más conocida por su título original, Vertigo es casi con toda seguridad, la película más profunda, oscura y melancólica de Hitchcock. Un policía (de nuevo un extraordinario James Stewart) se ve obligado a retirarse por padecer vértigo. Decide entonces trabajar como detective privado y aceptar el caso de un antiguo compañero de estudios que le pide que vigile a su mujer, una bella y misteriosa mujer que está obsesionada con su pasado. Para mí, la mejor película de Hitchcock. Apasionante de principio a fin, negra como el carbón, hipnótica y desesperada, supone además una de las colaboraciones más brillantes entre el director y el compositor Bernard Herrmann. Asomarse al abismo de la locura, del paso del tiempo con el fin último de la muerte, el engaño maquiavélico y el amor imposible nunca fue tan fascinante como en esta película mil veces citada-homenajeada-plagiada. Una de las cotas más altas del Séptimo Arte.

Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959)

Al contrario que la anterior, esta película es la agilidad, el divertimento y el ritmo frenético convertidos en cine. Se trata de una especie de recapitulación de todas las películas de espías que Hitchcock había realizado hasta entonces, mejorada y con más medios de producción. “Con la muerte en los talones” es todo un espectáculo de acción, ingenio (atención a los rápidos e inteligentes diálogos), suspense, diversión y talento protagonizado con un carismático Cary Grant en el papel de un publicista que es confundido con un agente del gobierno llamado George Kaplan por una organización de espionaje. Nuestro protagonista se pasará toda la película huyendo de sus perseguidores, intentando aclarar el equívoco y salvar su vida a un ritmo frenético marcado por un montaje trepidante y la adictiva música de Bernard Herrmann. Una de las películas más divertidas y brillantes de su director.

Psicosis (Psycho, 1960)
Si no fuera porque estamos hartos de ver una y otra vez la escena de la ducha, nos daríamos cuenta del enorme impacto que debió producir en la época de su estreno esta película negra, macabra, desasosegante y genial. Toda una provocación trufada de violencia, complejos de Edipo, fetichismo, erotismo malsano, asesinatos y muerte en la que Hitchcock se atrevió a lo nunca visto hasta entonces: matar a la protagonista a los 45 minutos de película. Inolvidable banda sonora de Bernard Herrmann. "Psicosis" nació como una película pequeña, barata, rodada con un equipo reducido de televisión y terminó convirtiéndose en la película más taquillera de Hitchcock y en un auténtico icono del cine de terror de todos los tiempos.

Los Pájaros (The Birds, 1963)

Para muchos, la última obra maestra de Alfred Hitchcock. De nuevo, una apasionante película de terror centrada en los inexplicables ataques de pájaros que se producen en un pequeño pueblo llamado Bodega Bay. Tippi Hedren, representando a la eterna heroína hitchcockniana, rubia, bella, elegante y fría, sufre aquí todo tipo de desgracias hasta llegar a un desenlace tan polémico como inteligente. Una demostración más del enorme talento de Alfred Hitchcock y, curiosamente, una película en la que no se oye ni una sola nota de música.

Los maravillosos títulos de crédito de "Vertigo", diseñados por Saul Bass

martes, 24 de marzo de 2009

Un año sin Azcona

Hoy hace un año falleció Rafael Azcona, probablemente el guionista más importante de la historia del cine español. Trabajó con algunos de los cineastas más destacados de los últimos cincuenta años y consiguió algo muy difícil: ser un guionista con un estilo propio y reconocible, un guionista autor.

Su primera idea era dedicarse a escribir novelas pero a finales de los años 50 del pasado siglo el cineasta Marco Ferreri le contrató para adaptar al cine su propia novela “El pisito”. El resultado fue una de las películas más importantes de la década que narra en clave de comedia negra una historia de plena actualidad: las dificultades de una joven pareja para encontrar piso.

Con Ferreri trabajó en varias películas más pero sus mayores éxitos llegaron con su trabajo junto a Luís García Berlanga en películas como “Plácido”, “El verdugo”, “Tamaño natural”, “La escopeta nacional”, “La vaquilla”… Con estas películas realizó un exhaustivo y nada complaciente retrato de la España del franquismo y la transición.

Otras de sus películas más importantes son “El jardín de las delicias”, “Ana y los lobos”, “La prima Angélica”, “Ay, Carmela”, “El anacoreta”, “La corte de Faraón”, “El año de las luces”, “Belle Epoque”, “La niña de tus ojos”, “El bosque animado”, “La lengua de las mariposas” o “Los girasoles ciegos”, su último guión llevado a la pantalla. En total, casi cien guiones convertidos en películas, sin contar los que fueron censurados por el franquismo.

Trabajó con Carlos Saura, Bigas Luna, Fernando Trueba, José Luís García Sánchez, Pedro Olea… En España, Italia, Francia...

Dotado de un particularísimo humor y un negro pesimismo, Rafael Azcona ha quedado como uno de los nombres esenciales del cine español, aunque sólo sea porque creo un reconocible estilo: el estilo Azcona.